domingo, 18 de diciembre de 2016

La partícula textual - Buen día, Peripatético

Hola, Lector.

Tardanza titánica como de costumbre, debería proponerme cambiar eso este año, pero dudo que funcione. En fin, lo intentaré. Lo intentaré.

Hoy, es mi primer día de vacaciones (realmente esto sería hasta mañana lunes, pero ¿a quién le importa la burocracia?) y la verdad sea dicha, hacía mucho que no lo pasaba tan despreocupado y flojo. Generalmente soy de las que ya está ocupada desde días antes y sigue con la misma viada hasta el 23 de diciembre para retomar carrera al iniciar el nuevo año; sin embargo, este año añoré descansar. Llanamente descansar. Ya empezaré el 2017 con mucho empuje porque hay MUCHOS planes en puerta. Quitarme esta garganta cerrada es lo primero en la lista (╥_╥)

Soy de las snobs que anda por ahí bajo la bandera de que las series audiovisuales raramente captan mi atención y hoy sucumbí ante la recomendación de un joven bastante inteligente del que probablemente, con el tiempo, les platique un poquito más porque estoy segura de que esto no será lo último que compartamos.

Volvamos a las series, pero déjame contextualizarte. 

Tengo un alumno que es músico, ingeniero en alimentos y licenciado en filosofía, en ese orden. Cuando aparecí en su vida era sólo la hija de una amiga de su mujer, luego la tutora de inglés de sus dos retoños, hoy por hoy lo veo un par de veces al mes y hablamos de filosofía. El objetivo es que todo lo que él puede compartir al respecto en español pueda hacerlo en su segundo idioma y es ahí donde mi perfil profesional viene muy adecuado. 

Todo esto sumado con la aparición de este jovencillo (no son tantos los años de diferencia, pero se dirige a mí de "usted" y no le he dicho que lo deje de hacer, debería) con el que tuve algunas pláticas interesantes en el refugio de la sala de criadores de la granja de seres humanos en la que trabajamos. Descubrimos que veíamos el sistma de formas similares, en ocasiones y eso conectó nuestras consonantes yocales en un par de ocasiones.

Las conversaciones fueron profundas en muchos sentidos, pero entre ellas aparecieron las preguntas de siempre y otras que toman tiempo para ser preguntadas o nunca sucede: ¿Qué haces en tu fin de semana? ¿Ves series? ¿Qué lees?... ¿Es el enamoramiento voluntario o elegimos a esa persona? ¿Qué es la banalidad? ¿Naturalmente...? Blah, blah.

Volvamos a las series de nuevo ☺ Y recordemos que no sé un carajo de cómo "criticar" material audiovisual.

Merlí este es el nombre de la serie recomendada y que yo les paso al costo porque me encantó.



La línea argumental va de un maestro de filosofía lo menos ortodoxo posible y que viéndolo desde fuera habría sido el profesor soñado de muchos que no tuvimos la mejor de las experiencias con nuestros propios docentes. Separado de su mujer y con su hijo adolescente a cargo, Merlí va instruyendo y revolucionando las mentes de un grupo de primer año de bachillerato, enganchándose con cuanto adulto se le pone enfrente (en tantos sentidos) y forjando lazos con sus alumnos, se ve cómo no siempre embona lo enseñado con lo vivido, pero eso es todo el tiempo, pedir congruencia por completo entre estos dos factores sería sacar de la realidad lo auténtico de esta serie.

La creación de esta serie corre a cargo de Héctor Lozano para la television catalana y sólo una temporada está en Netflix. Recomiendo verla en catalán (ni siquiera sé si se puede cambiar a español) y poner atención al desarrollo de los personajes. Se abordan situaciones reales de jóvenes y muy acorde con el tiempo, tenemos una narración extra hilada por mensajes de WhatsApp, las riñas físicas y las de palabras, el crecimiento, el aprendizaje, la revolución.

Es difícil tomar alguna historia en particular y convertirla en la predilecta, pero tengo que decir que la de Pol Rubio (Carlos Cuevas Sisó) me enterneció por su semejanza con uno o dos de mis más cercanos amigos y la de Joan Capdevila (Albert Baró) porque ligeramente me hizo pensar en mí, pero muuuuuuuuy ligeramente. Otras dos líneas argumentales que vale la pena muchísimo ver son las de Bruno Bergeron (David Solans) quien tiene la bendición-maldición de ser unigénito (hasta donde se puede apreciar en la serie) de Merlí Bergeron (Francesc Orella) el protagonista del que hay que estar pendiente en definitiva. No significa que todo gire en torno a los estudiantes, pero a gusto personal estas líneas me encantaron. El resto de los docentes también tienen lo suyo.

Por último, pero definitivamente no menos maravillosa: la música.

El tema de apertura es El vuelo del abejorro (Poliot shmelyá) una composición de Nikolái Rimski-Korsakov. Toda la música que ambienta los 13 episodios de la primera temporada es maravillosa música clásica que ya tiene en sí misma valores y pesos culturales, como las fanfarrias que Merlí y Joan generan acapella después de una conversación.

Como pocas veces, quiero que ya suban lo que sigue a la plataforma, quiero ver qué sigue para los peripatéticos.

No dejes de dudar.

Buen día, tarde, noche. Un maravilloso loquesea.

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