martes, 19 de enero de 2016

#RC - Paperweight (La culpa es pesada)

Hola Lector | Dragón | Partícula

En esta entrada, te comparto mi sentir respecto a Paperweight escrito por Meg Haston y editado para México y Latinoamérica por V&R Editoras. Hoy tengo retumbando el CD Let Go de Avril Lavigne... por alguna razón sentí que embonaría bien con esto, tal vez porque el momento en el que más expuesta estuve a algo parecido fue cuando escuchaba a esta canadiense non-stop.

"Cortamos camino por la casa y salimos por la puerta principal. Tomo las escaleras a la derecha de la fuente. En los peldaños, hay lemas de recuperación escritos con gis color rosa y amarillo flourescente. ¡ERES UN ALMA CON CUERPO, NO UN CUERPO CON ALMA! Es extraño cómo se transforman las palabras desorden alimenticio en el nombre de un hombre: Dal. Pobre desgraciado."

La historia es relatada por Stevie, una chica que tiene una cantidad abrumadora de problemas (no diferentes a los del adolescente promedio, pero sí suyos, lo que los hace monumentales). Sus padres simplemente no funcionan juntos, padece un trastorno alimentario, tiene una obsesión con el control, descubrió el consuelo en el alcohol, se siente abandonada por sus amistades, se acerca el primer aniversario luctuoso de su hermano mayor... al que por cierto, ella mató.


Así nos presenta la historia la protagonista (una Stephanie que se rehusa a ser llamada así), ¿se nota que es una chica la que cuenta la historia? Los conflictos de Stevie, como los de mucha gente, están muy bien cimentados en su mente y es por eso que le es tan difícil ser objetiva. Durante los 27 días del desarrollo de la historia, que es una crónica con un porcentaje saludable de recuerdos, Stevie nos cuenta cómo llega a un centro de rehabilitación para trastornos alimenticios en Nuevo México desde Atlanta, contra su voluntad y con una misión en progreso. Una misión que se ve truncada en el desarrollo de la historia.

Una vez más, tengo que decir que este es un ejemplar que no habría comprado por mi propio pie porque no es el tipo de escrito que llama mi atención en este momento, pero me parece que (por irónico que se lea) llegó a mí en el momento adecuado. Hoy por hoy trabajo con jóvenes y por obviedad una parte de esos jóvenes son chicas. Chicas que quieren y harán todo lo posible por cumplir un estándar que (con mucha suerte) al crecer te llegas a dar cuenta que no es del todo sano. Este no es del todo el ideal de Stevie, no es vanidad lo que la guia, es algo más... pesado. Por cierto, esto no es una problema exclusivo de las féminas. 

El tiempo verbal de la narración es un maravilloso y claro presente: llego a la habitación y me pongo la sudadera de Josh, aún huele un poco a él. Ver la bitácora de Stevie es de una retorcida manera reconfortante para mí porque en algún tiempo esa era mi terapia y llevaba un formato similar.

"Porque Eden sólo se ocupa de Eden. ¿Por qué no lo advertí en aquel momento? ¿Por qué no lo advirtió Josh? Si alguno de nosotros la hubiera comprendido, él estaría vivo. Pero ninguno lo hizo, porque ella era demasiado tóxica. Jugó con los dos; no fuimos más que un juego para ella"

Más allá de la familia directa de Stevie (sus padres y Josh), el texto nos presenta a las chicas del centro de rehabilitación, especialmente a Ashley (compañera de cuarto de Stevie) quien con el paso del tiempo se vuelve una de las anclas de Stevie, ella la mantiene en el aquí y el ahora. También tenemos a Eden, una ensoñación que nubló la visión de nuestra jovencita. Un personaje al que es muy fácil echarle la culpa, cuando en teoría no tiene culpas que cargar más allá de haberse metido entre dos personas que resultaron ser familia. El personaje materno es fácil de detestar porque cuanto más empático te vuelves con Stevie al leer el libro, más te habla de su madre y no sólo ella, tenemos recuerdos muy develadores en los que Josh le abre los ojos a su hermanita. Stevie no era la única que requería rehabilitación

Hablando de nubes, nublados y recuperar el equilibrio, el diseño gráfico del interior del libro es simplemente en-can-ta-dor. No hay más que decir al respecto.

La estrellita más grande para este libro (desde mi punto de vista) es que cuenta con comentarios de una especialista al final, el comentario profesional de la Dra. Juana Poulisis, definitivo recomiendo no ignorar esta parte del libro, si bien no es una tesis, es información que viene muy bien tener.

Muchas buenas cosas con libros como estos en las manitas adecuadas.

Lo recomiendo, sí. Lean, mucho por favor.

Ten un lindo día-tarde-noche, un precioso loquesea.

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