jueves, 6 de febrero de 2014

Au Revoir



Esta publicación ya había visto la luz hasta que alguna de mis voces decidió mandar al carajo la página que tenía antes. Enjoy.
 

 30 de noviembre de 2010

«¡De acuerdo! ¿Estás satisfecha? ¿A gusto? Espero que sí porque si no te voy a dar un trancazo que te duela, me tienes harta con tus estupideces. ¿Qué más necesitas para dejar esto por la paz? ¿Una maldita guerra? ¡No seas nena! ¡Ya! ¡Ya estuvo! ¿Esperabas algo más? Ojalá no.»

Es increíble todo lo que una persona se puede gritar en un lapso de menos de un segundo y cuántas veces puedes sentir cómo la garganta se te desgasta aunque realmente no estés emitiendo ningún sonido. En este momento estoy en la “calma” de mi habitación, nadie ha entrado y espero que nadie lo haga porque estoy temblando como si fuera un condenado a muerte justo antes de ser ejecutado, estoy con los nervios de punta y eso altera mis reacciones de manera muy, muy agresiva. Siento una quemazón muy grande en el pecho, me duele y me arde respirar; me duele la cabeza y siento algo irritados los ojos, tal vez son todas las lágrimas que me he tragado, las que se pudrieron, se transformaron en ácido y están carcomiéndome por dentro; estoy mal, lo sé. Estoy yendo en contra de todo el paradigma que monté para manejar y mejorar la situación, estoy cambiando roles con el enemigo y eso me hace vulnerable, estoy cayendo y él me está viendo caer y no está haciendo nada, no hará nada.

Me tengo que levantar y largarme, correr lo más lejos y rápido posible; ya cometí muchas  cosas tontas y la verdad es que ya no quiero, empiezo a dejar de reconocerme, no sé quién es esta persona que está haciendo todo lo que parece que estoy haciendo, se me están acabando lo súper poderes y estoy sufriendo la abstinencia. Estoy cayendo y no quiero, no puedo darme el gusto de quebrarme porque precisamente soy yo quien no me lo permite y porque ya no hay razón de ser para ello.

Es cierto que no siempre he actuado conforme a lo que he escrito, he pecado de hipócrita desde que tengo la capacidad de mentir, desde que puedo hacer que la gente me crea, desde hace mucho tiempo. He mentido tanto y a tanta gente que me he perdido en algunas historias, de repente ya no sé si soy o no soy quien digo ser, ya no sé si soy o no soy la persona que mucha gente ha dicho querer… ¿comprendes mi situación? No, la verdad no lo creo, porque ya lo vi desde muchos puntos y lejos de ser una víctima en la situación, soy más bien la más burda copia de un sadomasoquista. Y no me gusta el dolor, así que tú dime cuán contradictoria soy porque así de triste es mi situación en este preciso instante.

Soy una cobarde (no te atrevas a alegar), soy un ser no detestable (no sé porqué), pero en este momento me odio a rabiar. Pretendía lograr algo grandísimo que no lastimara a nadie, pretendía ser capaz de… ¿A quién trato de engañar? Ni siquiera sé en dónde diablos estoy parada. La verdad es, hasta cierto punto, que no pretendía nada y si sí, no sé qué era. Soy una cobarde y estoy aferrada a ti en tantas maneras que me doy pena; sin embargo, ahí estoy, sabiendo que no hay nada que hacer, entiendo que no me amas. Nunca lo hiciste.

Según yo, trato de mantenerme neutral ante la situación; según yo, trato de mantener el balance en lo que sucede, pero yo soy la única ilusa que está al tanto de eso: la única. Estoy al borde de mis capacidades por millonésima vez en lo que va del año y ya me cansé, el problema es que cada vez que según yo, me canso lo suficiente apareces tú con tu sonrisa que me enamoró desde el primer día y se me olvida que me cansé de sentirme así por un “nosotros” inexistente. Tengo que cortarte de tajo y como no lo hice al principio ahora me va a doler hasta la médula.

Otra situación, siento que todo es culpa mía (así de grande es mi ego), siento que todo es a causa mía (no sé cómo no odias eso de mí, y si lo haces, no sé porqué no me lo has dicho nunca). Pero sé que no lo es, ¿cómo llegas a destruir algo que ya está reducido a cenizas y escombros? ¿Cómo pulverizas al polvo y cómo quemas al fuego? No se puede, ¿verdad? Entonces, queda claro que no soy yo quién lo derrumbó todo, por mucho crédito que me quiera dar sé que eso no me corresponde.

“Te quiero ver feliz, de verdad que te quiero ver feliz” (Él, 2010) me lo dijiste con un gesto en tu rostro que he visto en pocas ocasiones, pero siempre cuando sé que en tu interior se suscita una batalla interna que no quieres, cada vez que dices algo porque lo quieres decir y porque sabes que tal vez yo no lo quiero escuchar. Yo pensé “Yo también, pero me molesta que no pueda ser contigo. Yo también quiero verte feliz, pero sé que para ti va a ser un poquito más difícil”, pero no lo dije, estaba en un shock muy grande porque, precisamente, estabas terminando conmigo, según yo, de la nada. Es una de esas cosas que se supone que no te tengo que decir pero que al final me las ingenio para que termines leyéndolas. Así de gandalla soy y así de tonta también.

Debo admitir que en ocasiones sí he actuado con toda la intención de hacerte ver lo que dejaste ir, a quién dejaste ir. No mencionaré ninguna ocasión porque si no lo has notado es porque ya no me prestas atención, lo que no me sorprende, tienes otras situaciones que atender.

Hoy fue la gota que colmó el vaso, no sé porqué sigo pensándote tanto, sé que tú a mí ya no. Ya no puedo permitirme nada, porque cada vez es más fuerte el sentimiento de ser el judío caminando en la Alemania nazi, no quiero y no quiero quedarme con un mal recuerdo (lo que significa que tendré que encontrar la manera de borrar todo de ti a partir de 06/2010, quiero un aparatito como el de los MIB). La verdad aún tengo esa sensación de quemazón en el pecho y la verdad ya me harté, ya sabes que soy muy muy desesperada.

Qué manera de terminar el mes, ¿verdad? Pero ni modo.


I’m not letting you go, baby.

I’m kicking you out.

No hay comentarios:

Publicar un comentario