sábado, 15 de diciembre de 2012

Crónica de un guerrero en proceso VII


Ellos
(Fe de erratas 
sobre los protagonistas)

Al principio de estas entregas, inició la historia de un personaje bastante parecido a la autora (aterradoramente similar a la autora), pero esa no era la cuestión deseada, así por esa parte disculpa. Ahora, por parte de la producción de estas entregas de vez en cuando he de presentarte a los protagonistas de esta crónica, los que verdaderamente estarán viviendo esta historia, los escritores reales de esta crónica.

Clarissa es una persona implosiva, en serio. Es de ese tipo de personas que tienden a tragarse sus sentimientos y dejarlos fermentar dándoles más furia a los rencores y un poco más de dulzor rancio a los logros; mucho en ella es agridulce y tal vez por eso el sarcasmo es su segundo idioma. Ella es una de esas personas que... por más que lo intenta no puede confiar fácilmente en otros seres humanos y cuando lo hace teme a ser una persona abandonada en el camino, porque lo ha sido. Eso no la hace especial, es cierto, pero es parte de su caracterización. Es fuerte, sí... pero no es inmortal, tampoco de acero. Sus tiempos y sus marcas en la vida no son muy notorias porque ha sabido maquillarlas, pero de vez en cuando se lava el rostro frente al espejo que la Existencia le regala y ve en él reflejadas esas cuestiones que no debería tapar, esas cosas que ella arregla a su alrededor y que se caen a pedazos en su interior... Dejando la aburrida y poco interesante parte sentimental, permítme ayudarte a visualizarla. Imagina a una mujer de 1.60 que apenas entra en sus veintes, de piel apiñonada y tersa, ojos castaños y una complexión que sólo es posible describir por un talla 3 de pantalón de mezclilla, una M en las etiquetas en las camisas tipo polo que usa constantemente y una leve sonrisa en uno que otro individuo del sexo contrario. Una mujer que pasa desapercibida... hasta antes de emitir la primera palabra.

Darío es un hombre que ronda los veintitantos, un par de ojos verdes que han visto un par de calamidades cortesía de la madre Vida. El metro casi-ochenta hace que más de una lo voltee a ver y la sonrisa impacta a uno que otro por igual. Él es un poquito más... TRANQUILO, dejémoslo así. Él es un poquito más sereno ante la vida y un poco más niño ante la aburrida adultez que le presentan ciertas situaciones, todo porque fue de esa reducida generación que tuve que portarse de 16 cuando tenía 10 y que a los 18 veía las cosas como de 25... aprender tan temprano y tropezarse tan a destiempo lo hicieron la persona que es. Él es una de esas personas que es muy física, muy visual y muy emocional, una de esas personas que cree en las muestras de cariño y en el poder de las palabras dichas en el momento exacto, tal vez por eso una de las características más prominentes es su interminable conversación. Él es una de esas personas que muchos admiran, de esas personas que la gente piensa que todo lo pueden hacer, TODO. Primer error, también es un ser humano y también se harta, también se cansa y también necesita ayuda.

Ellos... ellos son los cronistas de esta particular historia.

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